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El Valbanera fue botado en 1906 (número de construcción 309) y entregado a sus armandores ese mismo año. Desde el principio de su vida marinera fue un barco con "mala pata". Se dice que era el barco favorito de la familia Pinillos. Por esta razón fue bautizado con el nombre de Valbanera en honor a la Virgen del mismo nombre que se venera en la Rioja, a la cual los Pinillos profesaban gran devoción. Sin embargo, siendo el nombre de la virgen y del monasterio Valvanera, el buque fue bautizado como Valbanera, bien por despiste del escribiente de turno o de sus constructores.

 

 

El Valbanera tenía 121,9 metros de eslora, 14,6 de manga y 6,5 de calado. Registrada 5.099 toneladas brutas y desplazaba 12.500. Su planta propulsora consistía en dos máquinas alternativas de triple expansión Dunsmuir and Jackson de 444 caballos nominales de fuerza que montadas sobre dos ejes le conferían una velocidad máxima de doce nudos. Podía transportar unos 1.200 pasajeros distribuidos en cuatro clases; Primera, segunda, tercera y emigrante. Tenía una airosa silueta; branque recto, popa de espejo, dos palos con ligera caída a popa y larga chimenea negra en candela. A pesar de este elegante aspecto, podría haber sido tomado por un vulgar carguero de no ser por la espaciosa superestructura en la que se encontraba la cámara de primera clase y el puente de gobierno. Dicha superestructura ocupaba la sección central del buque. En general podríamos decir que su aspecto era el de un clásico buque de construcción inglesa para el transporte de emigrantes. Durante su vida marinera el Valbanera sufrió diversas reformas, en las que se le añadieron varias superestructuras.

 

La más notoria de estas reformas fue la que consistió en añadirle una cubierta de pasaje más, justamente en la cubierta de botes, en el lugar donde se encontraba el puente de gobierno que fue posteriormente ubicado sobre la nueva estructura. Ignoramos el porqué de esta reforma, aunque lo más posible es que se pretendiese construir dos camarotes de lujo siguiendo el esquema de otros barcos. A pesar de que el Valbanera era un buque fundamentalmente dedicado al transporte de emigrantes, poseía también cámaras para pasajeros de clases sociales más elevadas, existinedo incluso divisiones dentro de una misma clase. El Valbanera seguía el siguiente esquema aproximado (los planos del Valbanera como los de otros muchos buques construidos antes de la Segunda Guerra Mundial resultaron destruidos por los bombardeos de la aviación alemana).

 

.Primera Clase: Se dividía en Clase de Lujo, Clase Preferente y Primera Clase. Los camarotes de lujo debían encontranse en la cubierta de botes, bajo el puente y solían tener aparte del camarote un pequeño saloncito, un baño y un W:C. El Valbanera llevaba dos de estos camarotes denominados A y B. El precio por persona de estos camarotes era de 1.250 ptas. No es excesivamente caro si se tiene en cuenta que viajar en uno de estos departamentos de lujo en el Príncipe de Asturias e Infanta Isabel podía llegar a costar nada menos que 5.000 ptas. de la época. La clase preferente estaría ubicada en la cubierta de paseo, en la cual también se encontraban los comedores y otros salones de primera clase. Eran cuatro camarotes de dos plazas con baño y W.C. y se denominaban camarotes C, D, E y F. La Primera Clase solía estar ubicada en la cubierta principal y por lo general eran camarotes de cuatro plazas . Viajar des la península a La Habana en uno de esos camarotes costaba unas 775 pesetas.

 

.Segunda Clase: En algunos buques se dividía en Primera de Segunda y Preferente. En el Valbanera la segunda clase debía estar ubicada bajo la superestructura central del buque. Solían ser camarotes de cuatro o seis personas oscilando el precio del pasaje entre las 600 y 400 pesetas.

 

.Tercera Clase: solían ser camarotes de seis u ocho personas ubicados a proa y popa del buque. El precio del pasaje era de 200 pesetas por persona.

 

.Emigrantes: Los emigrantes no ocupaban camarotes. Se les alojaba en los entrepuentes de las bodegas en largas hileras de literas metálicas de varios pisos sin intimidad alguna. Las condiciones higiénicas y de ventilación seguia un reglamento bastante estricto y cuyo cumplimiento debía ser verificado por los inspectores de las Juntas Locales de Emigración. El pasaje de un emigrante de 1919 solía costar unas 75 pesetas hasta La Habana desde Canarias.

 

El Valbanera inició su andadura marinera en una line aregular a los puertos de Santiago de Cuba y La Habana partiendo desde Barcelona y con escalas intermedias den Málaga, Cádiz, Puertos Canarios y Puerto Rico, rindiendo viaje a Galveston y Nueva Orleans en la costa sur de los Estados Unidos.

 

Se mantuvo así durante ocho años, con ligeras variaciones en la línea, hasta que estalló la Primera Guerra Mundial, durante la que fue adscrito a la línea de America Central. La guerra benefició de manera notable a los navieros españoles. La necesidad de materias primas y transporte así como la relativa seguridad que el pabellón de la neutralidad española ofrecía a los pasajeros, hizo que los navieros españoles, sin traba alguna, vieran sus beneficios multiplicados hasta alcanzar cifras astronómicas.

 

Y los Pinillos no fueron una excepción. Amasaron una inmensa fortuna. Sin embargo, en el año 1916 su buena estrella que había brillado con intensidad desde 1835 comenzó a apagarse. A las cuatro quince horas de la madrugada del cinco de marzo de 1916, el lujoso y recién estrenado Príncipe de Asturias chocó contra una roca de

 

Punta do Boi, cerca de Santos. Minutos después estallaron las calderas y el barco se hundió en apenas diez minutos llevándose consigo la vida de 445 personas. El naufragio causó una autencia conmoción en todo el país, que no recordaba una tragedia de tal magnitud desde la explosión del vapor Cabo Machichaco en el Puerto de Santander. Pero no había de ser hasta aquella única tragedia de aquel año negro para Pinillos. El cinco de diciembre se hundía en medio de un temporal entre Canarias y la península el viejo, aunque aún operativo y rentable, Pío IX. Este revés puso a la compañía al borde de la quiebra al quedar dos de sus líneas casi dsatendidas. A ello hay que unir la pésima imagen que la Pinillos estaba dando. Había periódicos que insinuaban que si una compañía del calibre de Pinillos perdía dos grandes unidades en tan corto espacio de tiempo y con tan elevado saldo en pérdida de vidas humanas tal vez fuese porque las condiciones de seguridad de sus buques dejaban mucho que desear-

 

El Valbanera, tal y como hemos comentado, pasó la mayor parte de la guerra adscrito a la línea de América Central. En septiembre de 1915 fue detenido por un buque de guerra británico que lo internó en Gibraltar alegando que transportaba contrabando de guerra. Una vez revisada la documentación del vapor, se le permitió seguir viaje. A finales de 1918 el Valbanera fue requisado por el Gobierno Español para traer trigo a España desde Argentina. 1918 es el año de la que se denominó Gripe Española. Se calcula que ese año muerieron veinte millones de personas en todo el mundo a causa de la enfermedad y que hubo mil millones de afectados en distintos grados. La epidemia se desarrolla en tres periodos distintos. El primero de marzo a julio de 1918. El segundo de agosto a diciembre de ese mismo año y el tercero que se prolonga hasta marzo de 1919. El virus, contra el que es muy difícil luchar a causa de su naturaleza mutagénica, conlleva complicaciones posteriores que en los individuos con problemas cardíacos, enfermos pulmonares, ancianos y embarazadas pueden originar neumonía gripal bacteriana y encefalitis, aunque estas dolencias no suelen ser frecuentes. Sin embargo, si que resultan más generales las afecciones bacterianas provocadas por el virus. En esta época los vapores dedicados al tráfico de emigrantes fueron sometidos a cuarentena y rigurosos controles para evitar la propagación de la enfermedad. La Trasatlántica y Pinillos sufrieron de manera muy particular las consecuencias de estos controles. En 1918 la pareja de Pinillos Barcelona - Cádiz estuvo en cuarentena durante largo tiempo en Cuba.

 

Pero fue precisamente el Valbanera el buque que habría de protagonizar el más grave incidente relacionado con la epidemia. El 18 de julio de 1919 la prensa canaria se hacía eco de la muerte de 30 emigrantes abordo del buque. El Valbanera había embarcado 1.600 pasajeros en La Habana cuando solo tenía capacidad para 1.200. En cubierta tuvieron que viajar más de cuatrocientas personas, medio ahogadas por el calor, en un viaje que se desarrolló en medio de unas condiciones atmosféricas espantosas y con una alimentación deficiente. Una madre perdió a sus cinco hijos durante el viaje. A la llegada del buque a Canarias se pedía el procesamiento del capitán y el médico de abordo. Un periódico canario decía " Pueblos que consienten sin protestar que vuestros hogares se vistan de luto y vuestros seres queridos perezcan víctimas de epidemias en los barcos de Pinillos son pueblos muertos que deben desaparecer ". En las oficinas de la Naviera la situación no podía ser más preocupante. Se encontraban en situación de desventaja comercial, casi al borde de la quiebra, debido a los dos recientes naufragios. Y para colmo de males uno de sus más emblemáticas unidades era objeto de un escándalo sin precedentes. Las cosas no podían ir peor. O al menos eso creían ellos.